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		<title>“Rounders”: Lo no tan conocido de Matt Damon y Edward Norton</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 22:12:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin_climax</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine en TV]]></category>

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		<description><![CDATA[Cambiamos bruscamente la selección de cintas para comentar. Esta vez no se trata de un estreno o con realización que date del siglo XXI, sino una excelente película de 1998 que por distintas razones no es tan conocida como debiera. &#8230; <a href="http://revista-climax.com/index.php/2012/05/12/rounders/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-large wp-image-688      alignleft" title="936full-rounders-poster" src="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/05/936full-rounders-poster-735x1024.jpg" alt="" width="512" height="713" /><br />
Cambiamos bruscamente la selección de cintas para comentar. Esta vez no se trata de un estreno o con realización que date del siglo XXI, sino una excelente película de 1998 que por distintas razones no es tan conocida como debiera.<br />
En ella nos encontramos con un joven Matt Damon, quien personifica a Mike, un estudiante de derecho completamente amante y casi adicto al póker. Tras un duro revés en su vicio, decide dejarlo y dedicarse exclusivamente a sus estudios y a distintos trabajos de índole mediocre.<br />
<span id="more-687"></span><br />
Su vida monótona se verá interrumpida cuando Lester, su amigo del alma y otro empedernido apostador, (Edward Norton) sale de la cárcel y lo convence de regresar al pasatiempo. Sin embargo, Lester no conoce la moderación como jugador; vive al límite y casi sin reglas en este mundo.<br />
Juntos se verán inmersos en un complicado problema con un líder de la mafia rusa, Teddy KGB, interpretado por el dos veces nominado al Oscar, John Malkovich. Dependerá de los dos jóvenes, con algo de suerte en sus manos, salir del aprieto. Mike, tiene todo para perder; Lester, absolutamente nada.<br />
Esta película fue dirigida por John Dahl, quien en los últimos años se ha vinculado más a las series de televisión que a la gran pantalla. A pesar de dicha “inexperiencia” en materia de grandes producciones, nos encontramos con un excelente trabajo capaz de impedir leves distracciones del espectador; una historia que fácilmente te atrapa. Ni hablar si eres seguidor del póker o hasta simple conocedor del juego de cartas.<br />
Otra de las tantas producciones muy bien hechas y ligadas con la ya desaparecida – tristemente – Miramax. Un muy buen título para comprar / descargar y ser testigo, entre otros buenos aspectos, de un papel excelentemente interpretado por Edward Norton, quien hoy en día ya debería contar con par de premios Oscar en su haber (precisamente ha sido dos veces nominado), pero por uno u otro motivo, se mantienen en cero esa estadística.<br />
<a href="http://revista-climax.com/index.php/category/cine-en-tv/"><img class="size-full wp-image-459 alignnone" title="diego_climax" src="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/02/diego_climax.png" alt="" width="200" height="71" /></a></p>
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		<title>Sophie Lucie Tarbay celebra 10 años de trayectoria con el lanzamiento de su nueva colección</title>
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		<pubDate>Wed, 09 May 2012 22:01:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin_climax</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cara a cara]]></category>

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		<description><![CDATA[La reconocida y exitosa marca Tarbay, celebra sus primeros 10 años de trayectoria, etapa en la que se ha vivido la transformación y materialización de un sueño. Sophie-Lucy, es el nombre de este lanzamiento, una colección personal e intima, donde &#8230; <a href="http://revista-climax.com/index.php/2012/05/09/sophie-lucie-tarbay-celebra-10-anos-de-trayectoria-con-el-lanzamiento-de-su-nueva-coleccion/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><a href="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/05/tarbay_climax.png"><img class="aligncenter size-large wp-image-685" title="tarbay_climax" src="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/05/tarbay_climax-1024x679.png" alt="" width="640" height="424" /></a><br />
La reconocida y exitosa marca Tarbay, celebra sus primeros 10 años de trayectoria, etapa en la que se ha vivido la transformación y materialización de un sueño. Sophie-Lucy, es el nombre de este lanzamiento, una colección personal e intima, donde comparten lo más profundo de su mundo interior, justo aquello que le permite soñar, crear, sonreír, crear y amar.<br />
Pueden conseguir esta nueva colección en todas sus tiendas o a través de su página web <a href="http://www.tarbay.com">www.tarbay.com.</a></p>
<p>Por: <a href="http://twitter.com/chiquimontiel">Chiquinquira Montiel</a>/ <a href="mailto:chm@grupo-iguanablue.com">chm@grupo-iguanablue.com</a></p>
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		<title>LAS CARTAS DE AMOR que los LOCOS LEEN EN PÚBLICO</title>
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		<pubDate>Mon, 07 May 2012 14:14:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin_climax</dc:creator>
				<category><![CDATA[De su puño]]></category>

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		<description><![CDATA[Todos tenemos una historia de amor guardada en un “tweet”. Pero solo algunos son lo suficientemente valientes como para expandirla a una carta y enviarla a un concurso. Leer una misiva en la que se confiesan los sentimientos hacia otra &#8230; <a href="http://revista-climax.com/index.php/2012/05/07/las-cartas-de-amor-que-los-locos-leen-en-publico/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/TOTO_01_60.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-548" title="TOTO_01_60" src="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/TOTO_01_60.png" alt="" width="600" height="800" /></a></p>
<p>Todos tenemos una historia de amor guardada en un “tweet”. Pero solo algunos son lo suficientemente valientes como para expandirla a una carta y enviarla a un concurso. Leer una misiva en la que se confiesan los sentimientos hacia otra persona frente a un teatro, donde caben más de quinientas, es la prueba fiel de que el amor no es ni ciego ni sordo, sino loco.</p>
<p><span id="more-681"></span>Yo participé en el Concurso Cartas de Amor de Mont Blanc en dos ocasiones. La primera vez quedé de tercer lugar. Me gané una pluma la cual presto a mis amigos cuando se casan o se divorcian. No soy quien para juzgar cuál de las dos acciones es la mejor historia de amor.</p>
<p>La segunda vez concursé junto al señor Francisco Gutiérrez. Él leyó una epístola dirigida a su difunta esposa el día de su sexagésimo aniversario de bodas. Confesaba que fue con una foto de ella a la misma iglesia donde se casaron para renovar sus votos. Yo le escribí una a una anónima sentado en un bar. Obviamente quedé detrás de la ambulancia.</p>
<p>Los años han pasado desde mi participación y no puedo dejar de ser un fan de este concurso. Fue creado por Mont Blanc en 1998 para “celebrar la expresión del amor a través de la palabra escrita”. Eso dicen ellos pero, yo que estoy más claro, creo que lo hicieron para celebrar un arte en extinción: el uso de la pluma. La fórmula funcionó. Desde entonces cada año reciben más de 8000 cartas —las cuales son leídas por la Fundación ICREA, que se encarga de escoger a diez finalistas.</p>
<p>Todavía recuerdo cuando Natasha León ganó en 2010. Con mucha gallardía leyó una carta dirigida a su mamá. Revelaba que es lesbiana. No dejó para más nadie y esa mamá fue más abrazada esa noche por el público que bachiller en su último día de clases. Igual de sentida fue ver a la recordada Eva Ekvall leer una carta fuera de concurso que le escribió una sobreviviente del cáncer.</p>
<p>Así como se llora con las sentimentales, también están las de humor. Para morirse de la risa fue la narrativa del tercer lugar del año pasado: Jorge Meneses. Dirigida a la Asociación Mundial de Psiquiatría, esta carta contada en rima, trata sobre un conflicto matrimonial entre una pareja. El marido se vuelve chavista y la mujer escuálida. Dariela Sosa ganó en el 2007 con una carta dirigida a su novio Nicasio. Le confiesa que lo ama a pesar de ser un niche y le dice que la perdone por tener que decirle “Nic” frente a sus amigas sifrinas para no pasar pena.</p>
<p>Todas estas cartas pueden leerse en la página <a href="http://www.concursocartasdeamor.com">www.concursocartasdeamor.com</a>. Allí también se encuentran las 40 preseleccionadas de este año y a mediados de abril se darán a conocer las 10 cartas finalistas. Estas serán leídas por sus autores el ocho de mayo de 2012, en el nuevo Teatro de Chacao frente a un jurado.</p>
<p>Es una noche imperdible en la cual diez historias de amor contadas en vivo nos recuerdan que el género epistolar aun no se lo ha llevado el Twitter. Todavía quedan unos cuantos locos allá afuera que se animan a contar un amor de más de 140 caracteres.</p>
<p>Por: <em>Toto Aguerrevere twitter: </em><a href="http://twitter.com/totoaguerrevere" target="_blank">@totoaguerrevere</a></p>
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		<title>Sin nada bajo el vestido</title>
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		<pubDate>Sat, 05 May 2012 14:07:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin_climax</dc:creator>
				<category><![CDATA[Revelado Inédito]]></category>

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		<description><![CDATA[Genio y figura, Alirio José Sigala, asido a su cámara fotográfica, retrató a la Venezuela que quería ver. Su mirada hosca, capciosa pero atinada se posaba en insignificancias que luego convertiría en símbolos criollos. Ante su lente no hubo modelo &#8230; <a href="http://revista-climax.com/index.php/2012/05/05/sin-nada-bajo-el-vestido/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/REVELADO_03_climax.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-544" title="REVELADO_03_climax" src="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/REVELADO_03_climax.png" alt="" width="600" height="800" /></a><br />
Genio y figura, Alirio José Sigala, asido a su cámara fotográfica, retrató a la Venezuela que quería ver. Su mirada hosca, capciosa pero atinada se posaba en insignificancias que luego convertiría en símbolos criollos. Ante su lente no hubo modelo que no supiera desnudar, como lo hizo con María Antonieta Cámpoli. Esas imágenes, que terminarían en una exposición en el MAC, son la prueba de su fuerza, el registro de su belleza<br />
<span id="more-679"></span><br />
El 19 de agosto de 1972, Carlos Andrés Pérez fue designado candidato presidencial de Acción Democrática para las elecciones de 1973. Tenía el apoyo<br />
de Rómulo Betancourt y la misión de recuperar el poder para su partido en las elecciones del 9 de diciembre de 1973. Llegaba a su fin el gobierno de Rafael Caldera y la época del petróleo a US$ 3,90 el barril.<br />
Desde luego, en el verano de 1972, cuando Pérez se convierte en abanderado de AD, nadie sabe que un año después, en octubre de 1973, se producirá la crisis del petróleo, que elevará los precios a la insólita cantidad de US$14, —piénsese que cuando Chávez llegó al poder en 1998, el barril estaba a US$8—; y que ello será un factor fundamental para la irrupción de lo que dio en llamarse la Venezuela saudita, pero hay indicios para pensar que ya entonces el país quería sacudirse aquella atmósfera de sociedad conservadora que todavía privaba.<br />
Una muestra ínfima de ese anhelo de soltarse el moño es esta serie de fotografías de José Sigala —Barquisimeto 1942 – 1995—, que mostraba una Miss Venezuela haciendo alarde de su sensualidad, a contravía de lo que hasta ese momento había sido la imagen de las reinas de belleza, que debían mostrarse modosas e inclinadas a la virginidad y los roles subalternos al varón.<br />
<a href="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/REVELADO_02_climax.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-543" title="REVELADO_02_climax" src="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/REVELADO_02_climax.png" alt="" width="600" height="800" /></a><br />
Elegida el 12 de julio de 1972, María Antonietta Cámpoli era la primera Miss Venezuela que era más sexy que bella. Había nacido en Isola del Liri, provincia de Frosinone, en la región del Lacio, Italia —a una hora de Roma—, el 9 de octubre de 1955. Cuando tenía 4 años, sus padres marcharon a la emigración trayendo a su primogénita. Fue así como en 1959 la familia compuesta por Luis Cámpoli, técnico medio geómetra, María Luisa Prisco de Cámpoli y su pequeña, la única hija hasta el momento, se establecieron en Caracas dejando atrás una Italia todavía abrumada por la posguerra —donde Luis no había logrado obtener un empleo que pudiera considerarse tal.<br />
<a href="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/REVELADO_01_climax.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-542" title="REVELADO_01_climax" src="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/REVELADO_01_climax.png" alt="" width="600" height="800" /></a><br />
Ya instalados en Venezuela, nacieron Gladys y Claudia. Y en cuanto pudo compartir la crianza con el trabajo, María Luisa empezó a dar clases particulares de italiano a los niños del colegio Américo Vespucci. “Mientras mi madre estaba en su trabajo, yo me escapaba de la casa. Y me iba desde Colinas de Bello Monte, donde vivíamos, en las Residencias Sorbona detrás de Sears, al Drugstore, en el centro Comercial Chacaíto. Me la pasaba derrochando físico en la calle, con unas botas hasta las rodillas y minifaldas que me traía mi mamá de Italia. Me encantaba que se voltearan los hombres para verme”, dice María Antonietta.<br />
En 1972, cuando se tomaron estas fotografías, ella tenía 16 años, medía 1.70 mts. de estatura y 59 cm. de cintura. Era despampanante, un auténtico símbolo sexual. María Antonietta Cámpoli no regresó a Italia sino dos años después de ser electa Miss Venezuela. Tenía 19 años. Su madre cuenta que, cuando andaba por las calles, los conductores se detenían para echarle piropos a gritos. Y esto era combustible para que ella desplegara su coquetería y ese magnetismo erótico que afinó en las tardes fugitivas de Bello Monte.<br />
Eso fue precisamente lo que captó José Sigala cuando la fotografió para este conjunto de imágenes.<br />
<a href="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/REVELADO_04_climax.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-545" title="REVELADO_04_climax" src="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/REVELADO_04_climax.png" alt="" width="600" height="800" /></a><br />
Alirio José Sigala nació en Barquisimeto, el 15 de mayo de 1940. Es conocido solo por su segundo nombre. “Mi nombre es Alirio”, dijo en una ocasión. “Y me he querido llamar José porque fui la vergüenza de mi padre. No aceptaba que fuera como he sido. Finalmente sí y hoy me quieren como soy”.<br />
De niño asistía al colegio La Salle al tiempo que se iba formando su imaginación y su sensibilidad artística. “No existía la televisión. Iba a la hacienda de mis padres, pero mi mundo era el cine. Vivía dos realidades, la cotidiana y la de las imágenes cinematográficas”<br />
En 1958, estudió dos semestres en la Facultad de Arquitectura de la UCV. Y un año después, cuando la pequeña Cámpoli llegaba a Venezuela, Sigala se marchaba a Europa a estudiar. Se residenció en Inglaterra y luego se fue a Filadelfia, Estados Unidos, donde vivió entre 1960 y 1963. Allí estudió joyería y esmalte. En 1964, de regreso en Caracas, comenzó a trabajar como fotógrafo de diarios y revistas, e hizo su primera exposición individual en el Museo de Bellas Artes. Hacia finales de la década ya era un gran profesional de la fotografía y un retratista solicitado por las personalidades más notorias del país.<br />
“José aprovechó un buen silencio de la actividad fotográfica en Venezuela en los 60, con todo el peso cultural que traía en sus baúles londinenses y filadelfianos, se reunió y escogió la gente que podía ayudarlo, aceptarlo y proyectarlo, pudo lucirse abiertamente y fue muy acertado en su actitud, totalmente ajena a complacencias sociales, comerciales, museísticas o gubernamentales, favorecido también por una posición económica que le dio oportunidad de desechar las tentaciones cotidianas de la mediocridad y el conformismo y donde él siempre impuso sus condiciones para salvaguardar la pureza de su creatividad”, escribió Antonio Padrón Toro.<br />
“Sus fotografías en los medios impresos, periódicos y revistas, donde yace su verdadero arte y aporte como un virtuoso documentalista y reportero gráfico de la sociedad y más que todo de su belleza donde siempre buscaba la honestidad, la sinceridad, la apertura de la máscara de la humanidad, donde él era el personaje principal”, completa Padrón Toro.<br />
Desde el principio evidenció su inclinación a retratar mujeres hermosas. En los libros que recogen su obra pueden verse las imágenes que captó de Cherry Núñez, a quien conoció cuando ella tenía 17 años y era candidata a reina de las fiestas de celebración del Cuatricentenario de Caracas. Sigala era fotógrafo de una revista llamada En este mes, y le encargaron unos contactos de Cherry Núñez para la portada de diciembre del 67. A partir de ese momento, se hicieron grandes amigos. Cuando ella se decidió a participar en el certamen de Miss Venezuela 1968, él le hizo montones de fotografías, que destacaban del grueso de imágenes hechas por los gráficos de la prensa.<br />
Quizá fue este antecedente el que movió a Antonieta Scannone, dama de sociedad vinculada con la organización del concurso de Miss Venezuela en esos años, a llamar a José Sigala para que le hiciera unas fotografías a la Cámpoli antes del concurso. A diferencia de las imágenes que había captado de Cherry Núñez, generalmente en exteriores, estas se hicieron en un estudio que, según dice la modelo, “quedaba en Bello Monte, entre la Casanova y la autopista, pegada a esta”.<br />
En entrevista hecha cuatro décadas después de la sesión, la modelo recuerda que la sesión duró unas tres horas, agotadoras porque estuvo todo ese tiempo parada, moviéndose y haciendo gestos mientras Sigala hacía repiquetear el obturador de su cámara. El vestido era color piel, largo hasta los tobillos y, según confirma Cámpoli, no llevaba absolutamente nada debajo.<br />
“Para darle más sensualidad a mis movimientos me pusieron unos zapatos altos, que no iban a aparecer en las fotografías, pero que me darían un aire… no sé, de tener tacones, pues. Yo estaba acostumbrada a usar mis botas hasta las rodillas, pero no aquellos. Cuando ya llevaba más de dos horas parada en el ‘sinfín’ y moviéndome delante de la cámara, empecé a quejarme de cansancio. Sentía que no podía más. Yo era casi una niña. Cuando concursé en el Miss Venezuela era virgen. Toda mi experiencia en esa materia se limitaba a disfrutar el efecto que causaba en los hombres al verme caminar con mis faldas cortas. Nada más. Y, de pronto, me quitaron las medias tobilleras, me batieron el cabello, me pusieron un peluquín y pestañas postizas… Cuando vine a ver, estaba delante de Sigala posando”, recuenta ella.<br />
Sigala percibió la jubilosa sensualidad de la muchacha. No por nada, decía: “El fotógrafo es como un psicólogo. La gente, ante la cámara, se desnuda. No todo el mundo lo puede ver, captar esa esencia de los personajes. Es ahí donde está el fotógrafo para hacerlo ver”. Quizá por eso han pasado 40 años y esas fotografías se conservan frescas como una rosa. No han envejecido ni un día. En ellas María Antonietta es mucho más que una muchacha hermosa y deseable. Es el deseo, propiamente dicho.<br />
Una de las series más conocidas del barquisimetano –es la de la miss María Antonietta Cámpoli. Varias tomas en las que la muchacha enfrenta el lente con desenfado, con un vestido ceñido que no disimula la generosidad de sus formas y con la sonrisa de quien ha probado las mies del éxito. No hay tragedia en estas fotos, quizás por eso sea tan terrible en sus predicciones. Esconde el rostro que vendrá, el rostro que el tiempo va lavando a fuerzas de perdidas inocencias. La Cámpoli juega con su sonrisas y con el lenguaje de su cuerpo; el fotógrafo ha encendido un puente de luz entre el lente y los ojos de la Venus que devuelve la mirada”, dictaminó Rafael Arraiz Lucca.</p>
<p>En Venezuela hay millares de fotografías de reinas de belleza, algunas muy especiales y entrañables. Pero ninguna tiene la entidad de estas, estampas de museo, porque tienen aquello que caracteriza a las grandes: y es la facultad de mostrar el alma del fotógrafo. Es como si la Cámpoli de estas fotos fuera un reflejo de algo de Sigala, quizá de sus ansias de vivir. No es fácil de explicar. Dejemos que sea él quien lo exprese. En 1979, Sigala asistió a un Taller Fotográfico en Venecia. “Allí me pidieron un autorretrato. Y, bueno, comencé con un espejo, algo que es muy normal en esto y terminé retratando gente. No sé, tal vez suene prepotente pero es que siento que una foto mía, es tanto YO, que me siento retratado aunque no lo esté. No sé si me explico”.<br />
Ese YO del que habla Sigala no se descifra muy fácilmente. No es cosa de mirar fijamente unas fotos suyas y de pronto verlo a él de cuerpo entero. La verdad es que podía ser una persona difícil. María Antonietta dice que en la sesión de fotos que le hizo habló muy poco. Cherry Núñez lo evoca como un hombre callado y hosco. “Mucha gente no le caía bien y él, como suele suceder en estos casos, tampoco le caía bien a mucha gente. Pero era un hombre bueno, yo diría incluso que era un ingenuo”.<br />
Según Antonio Padrón Toro, “Alirio peleaba con todo el mundo. Una personalidad extraordinaria, vehemente, generosa, clara, atrevida, estrambótico, manipulador social, arrogante, burlón, muy seguro de sí y que se creó enemigos como extremos y bellos amigos. Su amigo muy respetado, Claudio Perna, porque esta era la forma de dar amistad Sigala, el respeto antes que todo, lo definiría como distante, enigmático y misterioso. José creía plenamente en su genio, luchaba constantemente por reunir la escenografía de un mundo que nunca logró a plenitud registrar en sus imágenes”.<br />
En 1984, se despachó en una entrevista sin que le quedara nada por dentro. “No quiero saber nada del Consejo Venezolano de la Fotografía. Eso tiene que ver un poco con la cosa del tercer mundo, los ranchos y los pobres, y yo no estoy en esa onda. Aquí en Venezuela no solo hay pobreza sino mil vainas más que nos rodean. Es más, yo considero que lo más importante de mi exposición del año pasado en el Museo de Arte Contemporáneo fue que la Cámpoli estaba allí retratada. La gente no se dio cuenta del significado de eso. ¿La Cámpoli en un museo? A mí me parece eso una maravilla. Era algo vivo, nuestro”.<br />
En 1990, José Sigala obtuvo el Premio Nacional de Fotografía, concedido por primera vez en Venezuela. En esa ocasión declaró: “Me considero fundamentalmente un comunicador social, y este premio ha puesto de manifiesto la importancia que cada día cobra la imagen en el periodismo nacional. Me considero disciplinado y creo que aún no he realizado la mejor fotografía, mi gran logro ha sido la libertad de acción fuera de ataduras e ninguna especie con la que siempre he trabajado”.<br />
Jacobo Borges asegura que la clave del trabajo del larense era la minuciosidad de su mirada. “Sigala me recordaba a Aquiles Nazoa porque ambos caminaban por las calles, pongamos, de Cabudare con el embelezo de quien anda por París y no sabe qué maravilla apreciar más”, dice el artista,<br />
Sigala murió el 26 de julio de 1995, a los 55 años. “Mis trabajos siempre levantaban ronchas. Mis fotos: la Cámpoli en evidencia, retratos de familias adineradas utilizadas por periódicos de izquierda para sus propuestas idealistas, o hermosas mujeres del jet set desnudadas en toda su frivolidad, producen un escándalo que yo no busco”, dijo.<br />
<a href="http://revista-climax.com/index.php/category/revelado-inedito/" target="_blank"><br />
<img src="http://revista-climax.com/climaxblog/milagros_climax.png" border="0" alt="Photobucket" /></a></p>
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		<title>Secuestro, el viacrucis se lleva por dentro</title>
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		<pubDate>Thu, 03 May 2012 14:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin_climax</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Vivir en la sexta ciudad más peligrosa del mundo supone no sólo apertrecharse de fe, sino también de medidas preventivas básicas para no exponerse a altas situaciones de violencia y secuestro. Para esta edición Clímax habló con expertos de seguridad &#8230; <a href="http://revista-climax.com/index.php/2012/05/03/secuestro/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/SEGURIDAD_01_climax.png"><img src="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/SEGURIDAD_01_climax.png" alt="" title="SEGURIDAD_01_climax" width="600" height="594" class="aligncenter size-full wp-image-546" /></a><br />
Vivir en la sexta ciudad más peligrosa del mundo supone no sólo apertrecharse de fe, sino también de medidas preventivas básicas para no exponerse a altas situaciones de violencia y secuestro. Para esta edición Clímax habló con expertos de seguridad quienes coinciden en que la calma y el recato son grandes escudos de defensa</p>
<p>“¡Cállate o los mato a todos!”, grita uno de los hombres porque Andrés está pidiendo que dejen ir a sus dos amigas, quienes se encuentran en otro carro. Tres horas de tensión han pasado desde que seis antisociales —treintañeros, vestidos con camisas de botones y bluejeans— interceptaran el carro de tres jóvenes que se dirigían a una reunión en La Castellana. Con la maña y voluntad alzaron sus pistolas para privarlos de libertad, acosarlos psicológicamente y, sobre todo, hacer de la peor noche de sus vidas un negocio.<br />
Mónica, Julia y Andrés nunca pesaron que la fiesta se les aguaría luego que un carro pequeño, en la curva oscura en una bajada de La Castellana, obstruyera su camino. Dos pistolas apuntaron directamente a los ojos Andrés —quien estaba conduciendo— y de Julia, sentada en el puesto de copiloto. “Móntate en mis piernas, como si fueras mi novia”, ordena uno de los armados mientras empuja a la chica para hacer espacio en el asiento. El cañón en la espalda de Andrés lo guió hasta el otro carro, en donde se montó temblando pensando en lo que podía pasar de ahí en adelante.<br />
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Tres rebeldes por carro fue más que suficiente para mantener por seis horas la situación. “Nosotros somos profesionales”, “Necesitamos comida para nuestros hijos”, “Mi música favorita es el reggaetón y la salsa” y “No creo en la política porque todos nos han defraudado” fueron algunas de las frases que salieron de las bocas de los agresores acaso para justificar el desatino, el crimen. Visitar la casa de Andrés para llevarse todo lo que consideraran valioso no fue suficiente para saciar su codicia, su hambre por sentirse superiores y su resentimiento. Necesitan pistolas y municiones para llenarse de poder, necesitan humillar para alimentar sus egos, necesitan violencia para calmar sus inseguridades. Después de una larga negociación sin intervenciones de agentes oficiales —por mandato de los secuestradores—, Mónica, Andrés y Julia caminaron por las calles de Los Caobos para continuar con sus vidas, si el impacto psicológico y el miedo de salir de sus casas nuevamente se los permite.<br />
La inseguridad es el principal problema que arropa a Venezuela en estos momentos. Según el consultor de seguridad Carlos Pérez Barrios, en el 2011 hubo 19.336 —cifras extraoficiales— homicidios en Venezuela. En promedio, 1.611 cada mes y 53 cada día. Lo que resulta una tasa de 67 asesinatos por cada 100.000 habitantes. “Un récord del cual no debemos sentirnos orgullosos. Somos el país más violento del continente”, resalta el consultor.<br />
En referencia al origen de la inseguridad, Pérez Barrios menciona entre los principales causantes el discurso de odio por parte del presidente Chávez, el sistema de impunidad, el desempleo, el irrespeto a la ley reforzado por el Estado —por ejemplo cuando permite delitos como las invasiones— y, por último, las familias desintegradas en donde no existe un modelo positivo a seguir. Por su lado, el abogado criminalista Fermín Mármol García considera. “En Venezuela es fácil ser un delincuente porque existe una impunidad de 92%, es decir, de cada 10 delitos solamente 8 son castigados”. Agrega, para completar la tragedia, la debilidad institucional, el sistema centralizado de Caracas, la falta de atención del gobierno a la seguridad ciudadana y el hecho de que los hombres y mujeres mejor preparados no están en el sistema de administración de justicia.<br />
La dificultad de aminorar las cifras delictivas años tras año radica en que las causas no son atacadas. Además, la variabilidad de las “zonas rojas” es un factor poderoso con el que los cuerpos policiales se enfrentan a diario. “El delito es muy itinerante”, comenta Manuel Tangir, director de Seguridad Integral de la Policía de Baruta. “El lugar con más delincuencia va a depender del trabajo que nosotros hagamos. Si apretamos en un lado, el victimario reacomoda su sitio de operaciones en donde haya menos presión policial. Incluso se puede transferir la problemática de un municipio a otro”, concluye.<br />
En la mayoría de los casos, la inseguridad no tiene preferencias sociales, fe religiosa, estilo de vida ni inclinaciones políticas. Todo lo contrario, se lleva por delante a quien se le atraviese. Arremete contra hombres, mujeres, niños y ancianos. Por ello, es indispensable estar siempre alerta para prevenir situaciones de peligro. Prepararnos para actuar de la “mejor manera” en caso de verse involucrados en ellas.<br />
<a href="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/SEGURIDAD_02_climax.png"><img src="http://revista-climax.com/wp-content/uploads/2012/03/SEGURIDAD_02_climax.png" alt="" title="SEGURIDAD_02_climax" width="600" height="594" class="aligncenter size-full wp-image-547" /></a><br />
<strong>El antes: etapa de prevención</strong></p>
<p>“Alrededor de unos 3000 secuestros, entre cortos y prolongados, fueron ejecutados el año pasado en Venezuela”, asegura Mármol García y continúa su declaración con firmeza: “En las principales ciudades del país están secuestrando ex policías, paramilitares y colombianos. También está operando el ELN —Ejército de Liberación Nacional— y las Farc —Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Nos consta”.<br />
Los secuestros pueden ser prolongados o express. Los más comunes, según el informe del año 2011 del Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana, son los segundos: entre dos y cuatro diarios porque requieren menos esfuerzo de logística por parte de los involucrados. “El 95% de las víctimas de los express son escogidas por la riqueza exterior, como joyas o un vehículo llamativo”, explica Carlos Pérez Barrios.<br />
Lo más importante para prevenir un secuestro es aceptar que, en cualquier momento, se puede ser víctima. Luego, es recomendable seguir ciertos tips para evitar ser presa fácil. Mármol García menciona que los jueves, viernes y sábados ya no son los días preferidos para los secuestradores. “El delito ha mutado de domingo a miércoles, por que son días en que la gente baja la guardia. Por ejemplo, cuando un padre sale un domingo en la mañana a comprar el periódico”. A esto agrega que, aunque los fines de semana en las mañanas son muy peligrosos, las noches siguen siendo las mejores amigas de los delincuentes por la ausencia de fuerzas policiales.<br />
“Se deben acortar las distancias para disminuir la probabilidades de ser víctima”, dice Manuel Tangir, quien explica que antes de salir cuando entra la Luna hay que decidir a dónde y cómo se va a ir, evitando saltar de un lugar a otro. También es esencial conocer quién está alrededor. “Antes de contratar a alguien se debe conocer quién es esa persona y con quién se relaciona para impedir una sorpresa desagradable”, sugiere Pérez Barrios.<br />
Hay que estar atento cuando se maneja. “Una discusión que distraiga al conductor y las despedidas románticas en el carro, lo convierten en presa fácil”, afirma Tangir. Asimismo, nunca se debe perder el anonimato, por lo que es necesario tener vidrios ahumados, incluyendo el de adelante. “Cuando una persona se baja a en las madrugadas en la calle del hambre o en una arepera, automáticamente pierde el anonimato”, explica Mármol García. El criminalista considera que es indispensable la preparación familiar para enfrentar estos casos: “Las familias tienen que comprender que Venezuela cambió. Deben sentarse a discutir las opciones y decisiones que tomarán en un caso de secuestro. Necesitamos &#8216;colombianizarnos&#8217; al estilo de Colombia de los años 90”, argumenta.</p>
<p><strong>Durante: reacción y acción</strong></p>
<p>“Uno nunca sabe cómo va a reaccionar”, es lo que se escucha al hablar de estos temas. Lo cierto es que mientras más preparada esté la víctima, mejor va a fluir la situación. Es pertinente pensar con tiempo qué se va a decir, cómo se va a actuar para que en el momento se puedan controlar las emociones. Los expertos recomiendan siete consejos:<br />
•	Primero: la vida es lo más importante, por lo que se debe mantener la calma en todo momento y nunca poner resistencia.<br />
•	Segundo: evitar regalar información financiera y familiar. Esto no quiere decir que se deba mentir —la mentira es un arma de doble filo en estos casos—, pero sí es adecuado responder lo justo y no más.<br />
•	Tercero: no afirmar la posesión de la cantidad de dinero que se pide.<br />
•	Cuarto: tener pensado cuál es el familiar más apropiado para realizar la negociación. Esta persona no debe ser alguien nervioso o que se altere fácilmente.<br />
•	Quinto: describir cada acción que se vaya a ejecutar y repetir lo que se le ordena. Por ejemplo: —“Dame la cartera”. —“Estoy sacando la cartera del bolsillo derecho y te la voy a dar”.<br />
•	Sexto: hacer sentir al victimario que ellos controlan la situación.<br />
•	Séptimo: evitar el contacto visual, pero estar siempre pendiente del entorno. Se deben agudizar los sentidos para recolectar la mayor cantidad de datos posibles para el próximo paso: denunciar.<br />
También existen algunos datos para aquellos que están del otro lado del teléfono. Los principales, según el consultor Carlos Pérez Barrios, son: buscar ayuda de las autoridades competentes —el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y el Grupo Antiextorsión y Secuestro (GAES)—; contratar la asesoría de un negociador; no demostrar desesperación y no temer plantear condiciones, luego de escuchar lo que el secuestrador pide. Por su lado, Mármol García considera que, a pesar de que su deber de abogado y ciudadano es promover la denuncia, en un secuestro corto, denunciar quita tiempo útil para la negociación. Sin embargo, está de acuerdo con que se realicen las denuncias posteriores y las de secuestros prolongados a los cuerpos mencionados.</p>
<p><strong>El después: deber y justicia</strong></p>
<p>El director de Seguridad Integral de la Policía de Baruta solicita a todos aquellos que vivan un secuestro que hagan llegar sus historias a las oficinas del CICPC, órgano receptor de estas denuncias, y luego a la policía, ya que los planes preventivos para el descenso de estos sucesos se elaboran estratégicamente dependiendo de la información que les llega. “Nadie denuncia porque los delincuentes de alguna manera le hacen creer a la víctima que son funcionarios o ex funcionarios para sembrar el miedo. No obstante, nos hemos dado cuenta que, generalmente, es mentira”, afirma el director.<br />
Por último, lo más recomendable, es buscar ayuda psicológica para aliviar el impacto y trauma ocasionado. Se aconseja, asimismo, contactar a un consultor de seguridad y adquirir los equipos de seguridad necesarios para prevenir otro incidente. El experto Carlos Pérez Barrios ofrece servicios de consultoría, así como talleres de seguridad a empresas, comunidades y grupos familiares a través de su página web: www.controlatuseguridad.blogspot.com. El ingeniero Tony Manrique propone ideas tecnológicas para resguardar la vida de sus clientes con su empresa Alaman Proyectos C.A. (Twitter: @AlamanSeguridad y página web: www.alamanproyectos.com). Entre los servicios que están disponibles se encuentran los planes corporativos de mantenimiento preventivo de hardware y software, servicio técnico especializado en computadoras, servidores, periféricos y redes. También los proyectos de redes de voz y datos de última tecnología y la asesoría en la nueva tendencia mundial de telefonía digital a través del protocolo IP, Voz sobre IP (VoIP).<br />
En la última década, los secuestros han aumentado 430%, según Pérez Barrios, y seguirán aumentando en la medida que los funcionarios policiales no sean suficiente para cubrir las necesidades de la población venezolana. “En la MUD recomendamos que la cantidad de efectivos que deben cubrir las calles es 120.000 miembros, en vez de los casi 75.000 que hay ahora”, explica Mármol García, miembro de la comisión de seguridad de la Mesa de la Unidad Democrática.<br />
Mientras la inseguridad siga azotando las calles del país, los ciudadanos deben procurar reducir sus chances. Hay que aprender a vivir en la sexta ciudad más violenta del mundo —según un estudio del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal— y, sobre todo, hay que trabajar para convertirla nuevamente en un paraíso de oportunidades y paz.</p>
<p>Por: Ma. Gabriela Quintero Longa</p>
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