El progreso se palpa
Empiezo a escribir esta carta a escasas horas de saber quién dará la cara y el alma para medirse con el aparataje chavista, cuyas raíces ya están sin duda hondas en nuestros patios, aunque se sienten rodeadas más por arenilla que por tierra firme y fértil. Al releer estos párrafos ya celebro la legiti- mación del nuevo líder de Venezuela. Bravo mil veces.
Pienso también en la ironía de escribir líneas que serán leídas allá a lo lejos dentro de tres semanas, mien- tras paradójicamente interrumpo esta labor para chequear en mi veloz twitter las noticias. Pero en vez de des- animarme con la progresiva precariedad de la revista impresa, me regocijo en el momento en el cual este obje- to flexible tendrá vida y voz en manos de quienes adoramos la tinta en saber. Y que en vez de morir, las letras resucitan en retinas curiosas.
La portada de esta edición ha estado en mi colección de portadas meta desde el primer número de la revista. Inspirada en los ya tantísimos ejemplares que revistas como TIME en Estados Unidos o Veja en Brasil han dedi- cado a una de las preocupaciones más latentes de la humanidad.
Hay gente realmente ocupándose de curar el cáncer, así como mentes brillantes descifrando las claves de la prevención, intentando dibujar ese camino para esquivar la hasta ahora amarga cruzada con la cual siempre existe el dilema de no saber qué es peor; si el remedio o la enfermedad. La quimioterapia suele ser el más temi- do tratamiento por todos.
El equipo médico de Steve Jobs, aquellos profesionales quienes acompañaron al genio después de que este se arrepintiera públicamente de no haber tomado a tiempo acciones más sustentadas por las investigaciones científicas en cuanto a su diagnóstico, han ido revelando recientes descubrimientos que abren nuevos caminos en el conocimiento de los varios cánceres. En esta labor científica —que no es más que la búsqueda de la felici- dad desde una esquina con batas y microscopios— nos unimos como portavoces de la esperanza que se alber- ga en hechos concretos, en avances con bases en estudios que superan una década de trabajo. Por ejemplo, el doctor David B. Agus, parte del grupo que nombro arriba y autor del recién publicado libro The end of illness, revela una serie de claves en la prevención del cáncer. Todas estas claves giran en torno a evitar procesos infla- matorios, incluyendo gripes e inflamaciones musculares. El ha sido además muy enfático en alertar en cuando a la inutilidad del consumo de vitaminas cuando no se ha diagnosticado la deficiencia específica de alguna de ellas en el paciente. Agus no solo asegura que no sirven para mejorar la salud, sino que afirma que si se remite a los estudios en grupos, las estadísticas indican que el consumo compulsivo de suplementos hace más pro- pensas a las personas a padecer procesos cancerígenos. ¿Por qué? Pues la explicación está en los mensajes que mandamos al cerebro, mensajes no naturales que pueden hacer a nuestro cuerpo flojo por sobredosis en nive- les de cosas que debieran producirse y no suministrarse irresponsablemente. Pero bien, estas son mis interpre- taciones después de convertirme en fan de TED MED —en ted.com—, sitio que recomiendo sin temer a equi- vocarme. Lo importante hoy es el compromiso con la información de primera en estos asuntos de vital impor- tancia. Los verdaderos temas de interés público.
Debemos los medios ser cautos, no predicar soluciones milagrosas, pero sí tenemos la obligación de celebrar los caminos que se van iluminando. Y no lo digo solo en relación al fin del cáncer como enfermedad física <
Paula Quinteros
pq@grupo-iguanablue.com • Twitter: @paulaquinteros











