Las candilejas de Milán fashion week

Antes de comenzar con los desfiles de la temporada, cabe resaltar que el happening más importante en Milán fue la inauguración del Museo Gucci. Abrió sus puertas en el Palazzo de la Signoria del siglo XIV. Guccio Gucci, el fundador de esta emblemática y poderosa casa, se inspiró en las maletas que llevaban los clientes del Hotel Savoy, en Londres, donde el luego modisto trabajaba como botones, para diseñar su propia línea de bolsos. El resto es historia. En cada espacio del museo se exhiben legendarias piezas de equipaje, carteras y accesorios curiosos que pertenecían a los archivos de esta firma. Por ejemplo: Cadillac Saville o un juego de picnic. Carlota Casiraghi, Poppy Delevigne, Franca Sozzani y, por supuesto, la diseñadora Frida Gianinni, en un soberbio modelo en flecos recién salido de la pasarela, estuvieron celebrando tan importante evento. Para cerrar la velada: una cena privada fue ofrecida para los íntimos y Blondie amenizó el after. Por cierto, Deborah Harry no pudo usar los tacones que le dieron. Cantó en cholitas.

Gucci, bordar cascadas
Frida Gianinni realizó mi desfile favorito. Cada modelo se vistió de elegancia y sofisticación utilizando los flecos en seda o cristal que han marcado tendencia definitiva en estos shows. Negros, dorados, blancos y verde esmeralda formaron parte de la gama de colores. Los bordados, cada uno más intrínseco que el otro, aplicados de manera definitivamente moderna, marcan pauta y demuestran que sólo los italianos saben zurcirlos. Viva Italia.
Bottega Veneta, honor a quien honor
Tomas Meier, gurú de la marca, quiso combinar a su yo artesanado con la tecnología para dar paso a una colección que él dice ser urbana. Pantalones talle bajo, cueros con iridiscentes detalles, lentes muy años 60′s para dar esa imagen intelectual y misteriosa a sus fanáticas. Sedas, túnicas y, al final, un gran homenaje a Madame Grès por los delicados y fabulosos drapeados en cada vestido.
Emilio Pucci, entre el bien y el mal
En esta oportunidad Peter Dundas se inspiró en las gitanas con sus barrigas al aire, tal y como Gwyneth Paltrow se presentó en los Emmys de este año. Destacaron las maxi faldas de volantes, cuyos estampados sacados de los archivos de la maison Pucci, en Florencia, dejaron boquiabiertos a los críticos —toda una maravilla para quienes disfrutamos de las referencias históricas. Hubo tops que mostraban el torso, realizados en encajes y bordados con cuentitas tipo caviar para dar forma a elegantes calaveras, muy típicas de Dundas. Grandísimas argollas y la reaparición del choker. También brillaron grandes cruces muy Dolce & Gabanna. Una colección perfecta para mujeres que viven de ser fotografiadas.
El dato
Choker: en francés collier ras du cou. En español collar al ras del cuello. Es una cinta que hace las veces de collar. Se fija pegadita al cuello y puede adornarse con dijes, perlas y monedas, entre otros.

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